Corporación Privada de Desarrollo de la Región del Bío Bío

¿Quién controla al controlador?

¿Quién controla al controlador?

feb 17, 2016

Después del caso Enron, que gatilló una crisis importante en los EE.UU., unas de las primeras conclusiones es que debe haber un marco regulatorio que controle a las empresas auditoras. Los riesgos son altos y pueden generar importantes pérdidas al nivel de ahorros de las personas naturales. La posibilidad de un comportamiento oportunista es intrínsecos en la economía y en funcionamiento del Estado, independiente de la latitud y el color político, de ahí que eufemísticamente hablemos de “fallos”, al igual que cuando las máquinas –sin voluntad- no funcionan.

En definitiva, resulta fundamental que para cualquier desarrollo futuro del sistema se deba contar con marcos regulatorios integrados por: disponibilidad de información clara y comparable, la existencia de organismos especializados con recursos que vigilen los ámbitos de actuación, una sociedad civil vigilante y un marco legal acorde que reduzca al mínimo la probabilidad de existencia de este tipo de fallos.

Eso es lo que tenemos que perfeccionar en Chile, y no sólo en el ámbito de la economía y el Estado, sino también en la política y específicamente en la probabilidad de que un legislador, que tiene como atribución también el vigilar, tome decisiones, que al ser capturado por algún actor particular, puedan desmaximizar el bienestar total por maximizar el interés de una minoría con capacidad de ejercer presión indebida.

De aquí que no sean menor los temas de financiamiento de los partidos políticos y de las campañas. Sin un marco regulatorio adecuado, lo que implica asegurar atomización de los oferentes de recursos y desconexión entre aquel que dona dinero y el candidato, los riesgos de captura de los actores políticos son latentes, y con esto el incremento en la desconfianza ciudadana en el rol del político al ver que las decisiones asumidas son inducidas por un grupo particular que ejerce presión.

Es más, surgen problemas al tener un sector de la economía o del Estado controlado y otro con total libertad de acción. Estas “asimetrías de control” pueden generar marcos de incentivos “espurios” para que algunos actores busquen estrategias o subterfugios para librarse de los controles.

Finalmente, debe haber un principio de materialidad en los controles que se van aplicar. Esto quiere decir que la instalación de mecanismos de control no puede entorpecer la eficiencia en la utilización de los recursos escasos. Vale decir, no se puede transformar en un objetivo en sí mismo, consolidando un clima de desconfianza y a la larga inmovilismos.

Francisco Gatica 
Analista Centro de Estudios Corbiobío
Académico UBB

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