Corporación Privada de Desarrollo de la Región del Bío Bío

¿Qué hacer con la baja participación electoral?

¿Qué hacer con la baja participación electoral?

nov 6, 2017

Existe un consenso que el escenario probable para la próxima elección sea el de una alta abstención. Este fenómeno es una tendencia permanente desde que se asumiera el voto voluntario. Es un tema preocupante. Pese a que elegimos autoridades con mecanismos conocidos y validados democráticamente, el hecho de que tengamos una baja participación genera una duda al momento de saber qué es efectivamente lo que quiere el ciudadano.

Puede haber muchas explicaciones sobre la baja participación. Sin embargo, la que hace mayor sentido, es la de una apatía o una pérdida de fe en los proyectos políticos. Los problemas de corrupción, el juego de las expectativas y los años de dictadura militar juegan para que un conjunto de personas jóvenes sean indiferentes a la política, es más, piensan que la política no llega a su cotidianidad y que por lo tanto es una pérdida de energía ir a votar.

¿Qué hacer con esta situación? Vemos tres posibilidades:

Primero. Mantener la situación tal cual está. Vale decir, inscripción automática y voto voluntario. Esta situación deposita en el atractivo de cada proyecto político la posibilidad de motivar al electorado para que vaya a votar. En nuestro caso tenemos una política alejada de los nuevos temas. Por tanto, esta fórmula es compatible sola y exclusivamente con una renovación de la clase política, más que personas nuevas, son nuevos paradigmas y procederes.

Segundo. Volver a la modalidad de voto obligatorio. Lo anterior implicaría abrir los registros electorales. Debemos consignar que uno de los motivos esgrimidos para la inscripción automática y el voto voluntario es que existía un alto porcentaje de jóvenes que no estaban inscritos. Volver a esta modalidad probablemente implique repetir el modelo de baja inscripción, en el fondo cambiamos el tratamiento pero no curamos el problema de fondo.

Tercero. Implementar un sistema extremo. Inscripción automática y voto obligatorio. Esta situación instala la obligación de votar a todos los ciudadanos mayores de 18 años. Debo confesar que es el enfoque que más me gusta. Así como pagamos impuestos para que el país pueda desarrollarse, el voto obligatorio sería nuestra contribución a mejorar nuestra democracia.

En una situación mixta tenemos la posibilidad de vincular una contraprestación social al hecho de votar.

En definitiva, la situación de la no participación es preocupante. No olvidemos la importancia del binomio: crisis política y crisis económica, los que están altamente vinculados. Por tanto, tenemos que hacernos cargo de aumentar la participación ciudadana, donde una expresión fundamental es el voto.

 

Dr. Francisco Gatica N.
Director de Corbiobío
Académico UBB

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