Corporación Privada de Desarrollo de la Región del Bío Bío

Ñuble Región y lo que marca las diferencias

Ñuble Región y lo que marca las diferencias

sep 24, 2017

Hace dos semanas tuve la posibilidad de participar en una reunión con diferentes gremios regionales sobre el nacimiento de la Región de Ñuble. Entre los temas principales estaban: el cómo debe quedar el marco presupuestario con la nueva región, cómo plantear un juego inteligente donde ambas regiones pueden ganar, cómo debemos hablar de “macroregiones”, entendidas como alianzas que se dan entre varios territorios y que permiten enfrentar desafíos específicos, del tipo: infraestructura, cadenas productivas, inserción internacional, entre otros.

Sin embargo, la reunión permitió constatar tres aprendizajes, no racionales, sino principalmente emocionales, y por lo tanto de naturaleza inminentemente política.

En principio todos queremos que le vaya bien a la nueva región de Ñuble. Si a mi vecino le va bien a mí también me puede ir bien. Esto es el juego inteligente donde A+B>0, donde las externalidades positivas, generadas de la inversión pública en un territorio, pueden derramar de un lado a otro. Este punto de partida permite comenzar a ver el vaso medio lleno. Aún más importante, permite que mi locus de control sea interno, vale decir, de nosotros depende la lectura final de los cambios políticos.

Pero la conversación tomó otra dirección.

Algunos gremios manifestaron que este cambio estructural era la posibilidad para revisar los temas pendientes que están al interior de nuestro territorio. Esto es una invitación para mirar hacia adentro. Entonces, en esta reunión comenzaron a surgir “temas latentes”, por ejemplo, medidas para reactivar el comercio local, iniciativas para aprovechar el sistema de compras públicas para apoyar a la microempresa local, la urgencia de enfrentar la mortalidad infantil mapuche en Arauco, por mencionar algunos.

Finalmente se dio un tercer aprendizaje, a mi juicio el más importante. Fue el Gran Concepción el que no se eslabonó o tironeo con la provincia de Ñuble. Fue también en espacios de la sociedad civil donde no se invitó, no se consideró o se apartó. Este es el proceso de aprendizaje más relevante. Es el mea culpa de haber ignorado al otro, al momento de dibujar el futuro.

Tenemos que aprender a respetar los procesos de naturaleza política. Desde la sociedad civil, con su diversidad y complejidad,  estamos llamados a aportar al logro sinérgico de los objetivos. Estamos llamados a coadyuvar con lógica de articulación público-privada y de vinculación territorial.

Todas las generaciones se sienten únicas. Ese sentido de lo histórico y lo transcendente es lo que nos falta hoy. Es fundamental para alcanzar  el desarrollo de los territorios detectar aquellas personas que son capaces de salir del confort del ámbito privado y que estén dispuesta a dar el salto a lo público. A sufrir la insatisfacción permanente de mirar el entorno y atreverse a hacer cosas por los demás. Y eso no es ingenuidad, sino que hoy es un factor clave para alcanzar el desarrollo

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