Corporación Privada de Desarrollo de la Región del Bío Bío

La cuarta revolución industrial y la desconexión con la clase política

La cuarta revolución industrial y la desconexión con la clase política

ene 18, 2018

Nos enfrentamos a la llamada cuarta revolución industrial la que, al igual que un tsunami, cambiará nuestra forma de entender la economía y la gobernabilidad. Hoy nos encontramos dramáticamente en la integración de la digitalización, la biología y el ámbito de lo físico. Lamentablemente, al escuchar los diversos discursos políticos no me queda claro la centralidad que se le puede estar dando a esta realidad emergente.  

Klaus Schwab, en un libro La Cuarta Revolución Industrial, planteó lo siguiente: “Uber es la empresa de taxis más grande del mundo, pero no es propietaria de ningún vehículo. Facebook, dueño del medio de comunicación más popular pero no crea contenidos. Alibaba, el minorista más valioso, no tiene ningún inventario. Y airbnb, el proveedor de alojamiento más grande del mundo, no posee bienes raíces”.

Entonces tenemos el primer jaque a la comprensión política y económica: hoy importa ser dueño de la plataforma más que ser propietario del activo físico.

Surgen factores de cambio, por ejemplo: i) internet de las cosas con una capacidad infinita de recabar información para la toma de decisiones – por ejemplo: chip en la ropa-, ii) la democratización de la información y una alta transparencia – por ejemplo: google puede mapear nuestras preferencias y orientar a los productores- y iii) nuevos modelos de negocios, al estilo UBER y Spotify que reportan nuevas experiencias al cliente, procesando grandes volúmenes de información… sin ser dueños.

Sin embargo, esta nueva revolución, a diferencia de las anteriores, trae un elemento preocupante: no necesariamente estas innovaciones generan empleo. Es más lo reducen. Los datos en la economía norteamericana así lo están evidenciando.

Entonces debemos incorporar las dimensiones políticas en nuestros análisis. Basta mirar lo que sucede en el mundo con la irrupción de Uber. Inclusive la fabricación e implementación de automóviles no tripulados en la ciudad de Nueva York generaría un alto desempleo, con fuerte presión política de sectores organizados, por ejemplo los taxistas. Esa presión política la enfrentarán de la misma forma los republicanos o los demócratas. 

Nuevamente el cambio técnico va a sorprendernos. Va a pillar desprevenido a la clase política. ¿Qué puede suceder con ésto? Tres fenómenos: Primero implementar una política desfasada para mitigar los eventuales impactos negativos, sin ir más lejos, ya nos sucedió con la reconversión del carbón. En segundo lugar podríamos perder una oportunidad histórica de anticiparse al resto de los países, de aprovechar las ventanas de innovación para mejorar nuestra calidad de vida. Finalmente cuando la clase política no se conecta con la innovación, puede surgir una nueva “camada” de empresarios o líderes que reemplacen a la anterior. No debemos olvidar que el cambio técnico es también un proyecto político porque implica necesariamente la transferencia o la creación de poder. 

Dr. Francisco Gatica N.
Director de Corbiobío
Académico UBB

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